América, una respuesta invisible (Parte I)

América, una respuesta invisible (Parte I)

¿Pudieron haber sido los antiguos pueblos de América la cuna de la humanidad o de la cultura mundial? Es un gran tema, muy controversial y con pocas teorías aceptadas que indiquen un rol más relevante a nuestro continente americano como precursor de razas y culturas, tal vez por la falta de reconocimiento en los estudios serios ya realizados. Evidentemente hay algo en la historia oficial que se rehúsa a mover, que no deja ni un poco de espacio a una posibilidad distinta, incómoda para algunos, pero muy coherente y posible.

 

Para aquellas mentes inquietas, disconformistas y gran parte de los amantes del misterio, el origen de la humanidad representa un tema primordial, esencial y apasionante, esa duda existencial con la que convivimos todos los días de nuestras vidas.

 

¿De dónde venimos?, ¿Para qué?. Probablemente, si no intentamos entender y empezar por el principio muy difícilmente podamos contestar la tercera pregunta. ¿Hacia dónde vamos?.

 

Desde muy chiquitos vamos siendo formados automáticamente, consciente o inconscientemente “adoctrinados” para jugar al “sin repetir y sin soplar”, donde la problemática diaria, los mandatos preestablecidos y los medios de comunicación nos quitan casi por completo las ganas del derecho a réplica. El no pensar, no cuestionar, ni retrucar seguramente es conveniente para el lado “correcto” de la corriente. Sin duda que generalizar sería injusto, pero ocurre en la mayoría de las cosas. No es la intención ser extensivo con conceptos trillados que ya todos conocemos, pero resulta necesario para destapar la inquietud y la premisa a posteriori.

 

Leyendo y releyendo algunos libros de mi biblioteca, artículos y entrevistas a investigadores en la red me resultó atrapante el tema de los orígenes del hombre americano y la propuesta de que el poblamiento haya sido desde América hacia el mundo, o por lo menos un poblamiento nativo mucho más antiguo del que se cree, destacando a nuestra cultura sobre la influencia de la indoeuropea.

 

¿Pudieron haber sido los antiguos pueblos de América la cuna de la humanidad o de la cultura mundial?

 

Es un gran tema, muy controversial y con pocas teorías aceptadas que indiquen un rol más relevante a nuestro continente americano como precursor de razas o culturas, tal vez, por la falta de reconocimiento en los estudios serios ya realizados. Evidentemente hay algo en la historia oficial que se rehúsa a mover, que no deja ni un poco de espacio a una posibilidad distinta, incómoda para algunos, pero muy coherente y posible.

 

Colonización

 

Ya en nuestros primeros años de formación escolar nos inculcaron que Colón (quien sabía perfectamente donde iba) fue el descubridor de América, que trajo una cultura evolucionada y civilizadora al “nuevo continente” junto con la fé y la creencia en un Dios correcto fuera del paganismo. Hasta hace pocos años en las escuelas de Argentina (mi país), el 12 de Octubre, se conmemoraba el día de la raza, producto del encuentro y fusión de los pueblos americanos con los colonizadores españoles. Pero sin duda, no había nada que conmemorar sino más bien recordar la barbarie y genocidio traída por estos últimos, violando, matando, manipulando y robando todo lo que encontraban a su paso generando la destrucción a gran escala de las culturas precolombinas, intentando “civilizar” con biblia y espada en mano, al salvaje aborigen. Para ellos, una inquisición necesaria en el nombre de Dios.

 

Bien, hasta aquí, la historia oficial fue así, o por lo menos como la relataron “los vencedores”, adjudicándole todos los valores éticos, morales, espirituales e intelectuales a la colonización.

 

El origen del hombre Americano es un misterio, por lo menos hasta que de alguna manera se corra el velo, comenzando por los responsables en tocar “temas que no se tocan”, taxativos, liberando información desde las altas esferas del clero católico o bien tratando de reinvestigar (aprovechando el auge de la tecnología actual) las teorías ya establecidas, inamovibles y estancadas en libros de historia hace centenares de años.

 

Vespucio y su verdadero nombre

El gran estudioso Hector Burgos Stone (defensor del génesis americano) aseguraba que había un error “desde el vamos” con el topónimo “América”, ya que esta denominación era mucho más antigua y ancestral. Pues Américo Vespucio no se llamaba así, sino Albérigo (un auténtico nombre italiano) que aprovechando la fonética similar, prosiguió para adjudicarse en su honor el nombre de la tierra antigua. Este gran investigador y estudioso ecuatoriano hacía referencia a “Amáraki” o “Amáraka”, divinidad telúrica de los egipcios; como de igual modo para ellos Amaraki era la tierra de los inmortales, de sus dioses, de sus orígenes, entre otros tantos análisis que desarrolla sobre esta grafía.

 

Si nos remontamos a la historia oficial, hasta el día de hoy la teoría más aceptada del poblamiento de América es la del antropólogo checo Alex Hrdlicka quien sostuvo que el hombre llegó a América desde Asia cruzando el Estrecho de Bering, utilizando como vía terrestre la última glaciación 12000 a. C. aproximadamente.

 

Ahora, ¿Se podría haber hecho migraciones tan arriesgadas caminando cientos de kilómetros a través de la cruda y helada tundra polar?.

 

Algunos dirán que si, otros que no, aunque si tomamos en cuenta la teoría del poblamiento temprano, veremos que existe un gran debate, pues se han encontrado en América restos humanos fechados en 30000 años de antigüedad en conjunto con hallazgos lingüísticos y genéticos de una longevidad similar.

 

Tampoco es la idea ahondar en el origen divino como interventor, que si bien va de la mano y está relacionado entre los pueblos antiguos, no es el tema en cuestión, sino más bien remarcar el origen americano en su relevancia cultural hacia el mundo, como escuela inicial.

 

Estrecho de Bering

Si fuese por la ciencia oficial, en América no hubiese existido el hombre hasta hace 14000 años, siendo la cultura andina y americana una ramificación de las migraciones asiáticas, continuando ese lazo cultural.

 

El explorador húngaro-argentino Juan Móricz, en su obra “El origen Americano de los Pueblos Europeos” realiza una interesante reflexión: “Estos mismos pueblos hasta la fecha, no nos han proporcionado ningún elemento que nos autorizara a pensar que para llegar al continente, han tenido que cruzar los hielos y témpanos del estrecho de Bering que de verificarse, hubieran dejado huellas indelebles en sus tradiciones y leyendas. Esto sin tener en cuenta que aún hoy resulta una hazaña digna de admiración, si la realizara una expedición bien equipada y que conociera el fin que persigue su viaje.”

 

Entonces surge la pregunta: ¿Pudo haber habido migraciones desde América hacia el mundo en tiempos remotos?

 

Por empezar, uno de los grandes problemas que subsiste, es la subestimación hacia el nativo de América, una idea que ha quedado prefijada desde la conquista y no me quedan dudas que resulta influyente en la elaboración de teorías del origen, aceptadas en el mundo moderno. Sin ir muy lejos la teoría del científico argentino Florentino Ameghino quedó relegada automáticamente por falta de pruebas científicas cuando postuló que el hombre se había originado en América y luego esparcido por el mundo entero (Autoctonismo, a finales del siglo XIX). Pero si hablamos de teorías, todas lo son, y pueden carecer de pruebas contundentes e irrefutables, más no por eso deben ser olvidadas o quedar sin derecho a revisión, o a nuevos estudios.

 

Florentino Ameghino

Es hora de cambiar el preconcepto del nativo como salvaje, primitivo y precario que muchos se encargaron de asentar. Debemos saber que nuestros pueblos originarios eran portadores de una gran sabiduría ancestral, con avanzados conocimientos en medicina, artes, matemáticas, arquitectura, navegación, un perfecto y preciso dominio de los astros y una cosmovisión increíble, con gran respeto y adoración a la naturaleza y el universo. Es considerable remarcar que en muchas de las disciplinas anteriormente nombradas los conocimientos en América eran más avanzados que en Europa al momento de la conquista. Sin duda fueron y son culturas maravillosas que siguen enriqueciendo no solo nuestro conocimiento, sino también nuestra apertura universal.

 

Retomando la idea del poblamiento, es también una realidad que carecen pruebas oficiales, mayormente óseas, o resulta que las mismas no son suficientes o permanecen muy aisladas, perdidas o desparramadas aumentando el velo de desinterés, sin contar todo lo que se ha destruido, censurado, ocultado o tergiversado a través del tiempo. Los sistemas de datación no son precisos al día de hoy, aunque todo vestigio histórico americano que sobrepase los 14000 años antes del presente termina bajando su longevidad por parte de muchos científicos. Eso también resulta sospechoso…

 

Códice-Boturini – Tira de la peregrinación (Página 1) / Llegada desde la legendaria Aztlán

 

Teniendo en cuenta los puntos anteriores aún nos queda algo que es de suma importancia, y es la tradición oral, a la que no se le debe restar trascendencia si se analiza con algo de rigor. Recordemos que leyenda no es sinónimo de mito y para los pueblos originarios era la forma de mantener vivos sus fenómenos culturales e históricos. Si bien es lógico pensar que las tradiciones pueden haberse deformado con el tiempo, es sabido que la tradición oral es algo sagrado y existían maneras de memorizarla a rajatabla para que esta no se deformase, como por ejemplo con códices, utilizados en muchos casos como ayuda memoria para recitar la tradición.

 

Como se refiere Mónica Plataneo en su libro “América y el misterio de los orígenes”: “Sólo es mi deseo advertir la importancia de las manifestaciones antiguas de las que constituimos la raza responsable de recoger sus vestigios, sus silencios, sus ecos, a los fines de establecer concretamente lo que fueron. Pues fueron lo que somos y lo que somos serán y los próximos serán porque los primeros fueron. […] El indio vive aún consagrando su tradición oral, sagrada, la que ha permanecido “limpia” de la influencia occidental.”

 

Tengamos en cuenta que, estas tradiciones orales fueron relatadas por los mismos nativos a muchos cronistas y sacerdotes de la conquista, y estos han registrado hechos e historias reveladoras (se les hayan filtrado o no) acerca del origen de nuestros ancestros. Ejemplos de estos cronistas podemos nombrar a Juan de Velasco, Pedro Sarmiento de Gamboa, Giovanni Anello Oliva, Pedro Cieza de León y Fernando de Montesinos entre otros.

 

Una constante relevante en las tradiciones andinas (y de muchas culturas mundiales) resultan ser la creación por un lado, y el diluvio universal por otro. Este último es de gran importancia y desencadena una pieza fundamental en el rompecabezas, ya que hay muchas referencias de que el poblamiento en América fue antes y también después de esta catástrofe “natural”, la cual borró de la faz del planeta grandes pedazos de continente. Esa hundida y destruida tierra, sería un lugar abundante y maravilloso donde cobijó a los padres de América.

 

Diversas teorías existen para validar o refutar este hecho que habría tenido lugar 12000 a.C. aproximadamente. Si tenemos en cuenta las extinciones masivas de la tierra comprobamos las catástrofes que sucedieron antaño y el diluvio encajaría aparentemente en los deshielos de la última glaciación sumado a otras teorías científicas aún no aceptadas.

 

Codex Troano Maya representando el Diluvio (Museo de América en Madrid)

 

“El clima la Tierra varía con la inclinación del eje de rotación del planeta. Con una inclinación menor se producen unos inviernos más cálidos. Este aire invernal más cálido contiene más humedad, y puede, por tanto, producir una mayor cantidad de nieve. Además, las temperaturas de verano, al ser más frescas, dan como resultado menos fusión de la nieve acumulada durante el invierno. Es decir, una inclinación menor del eje terrestre puede inducir una glaciación, mientras que una inclinación mayor puede inducir el final de una glaciación.

 

En esta exposición científica podemos ver la posibilidad de que ante una gran inclinación del eje terrestre el fin de la glaciación haya “corrido” las aguas, inundando ciertas porciones de tierra. Al mismo tiempo nadie puede saber exactamente cómo era la disposición geológica en aquellos tiempos, los estudios no dejan de ser supuestos de cara al pasado.

 

Pero volviendo al relato oral siempre se denota que el diluvio es enviado por una fuerza celestial, a modo de castigo por algún error o desinterés en lo primordial de la existencia. Si trazamos un paralelo, remontémonos al día de hoy, observando cómo nuestra tierra reacciona ante la destrucción que le estamos propiciando a gran escala.

 

Pedro Sarmiento de Gamboa menciona en su “Historia de los Incas”: “[…] les envió un diluvio general, al cual ellos llaman pachacuti, que quiere decir agua que trastornó la tierra. Y dicen que llovió 60 días y 60 noches…”

 

Entonces, ¿Cuál es la tierra desaparecida de la cual hablan los pueblos andinos? ¿Dónde se ubica ese lugar portador de su legado?

 

“Todos parecen estar de acuerdo en que el origen del hombre americano deberá ajustarse a través del estrecho de Bering, todos excepto los mismos indígenas quién es recordaban una patria que había sido destruida por terremotos, sepultada apareciendo en su lugar un infinito mar. Y es posible aceptar que nuestros antepasados recibieran de allí sus avanzados conocimientos”.
Mónica Plataneo en su libro “América y el misterio de los orígenes”.

 

Muchas de las tradiciones andinas hablan de un paraíso terrenal, una tierra en donde los pueblos de América tendrían su base genética y cultural primigenia allá perdida en el tiempo. Por diferentes estudios podríamos señalar al mítico Mu, el continente perdido del océano pacífico, dotado de una civilización de gran desarrollo espiritual y tecnología avanzada que pereció tras este cataclismo a gran escala. Las migraciones hacia América desde este continente también pudieron haber sido en épocas anteriores al diluvio.

 

Continente perdido de MU y los supuestos remanentes actuales

 

Los pioneros en formular la teoría de Mu, fueron James Churchward y Augusto Le Plongeon descifrando diferentes códices. Aunque si de continentes perdidos hablamos, viene al caso también, mencionar su compañero del este, la Atlántida, quien también jugaría un papel en esta migración preamericana.

 

Como cuenta la tradición (así como en el antiguo testamento bíblico) también hubo arcas de refugio, pero las arcas andinas fueron las montañas en muchos de los casos, o el inframundo (mundo subterráneo), en donde se habrían refugiado los supervivientes del diluvio (advertidos o no). Así funcionó el instinto de sobrevivir para la raza humana y guardar en las entrañas de la tierra la antigua sabiduría sagrada y ancestral. Luego de la catástrofe, el repoblamiento continental se realizaría una vez más, en un nuevo ciclo; tal vez, con muchas pérdidas, pero dejando un legado muy importante para las generaciones futuras, obligadas a recuperar la memoria. Veamos algunos puntos interesantes de la tradición.

 

El Memorial de Sololá nos dice:

 

“Escribiré las historias de nuestros primeros padres y abuelos que se llamaban Gagavitz el uno y Zactecauh el otro; las historias que ellos nos contaban: que del otro lado del mar llegamos al lugar llamado Tulán, donde fuimos engendrados y dados a luz por nuestras madres y nuestros padres ¡oh hijos nuestros! […] De cuatro [lugares] llegaron las gentes a Tulán. En oriente está una Tulán; otra en Xibalbay; otra en el poniente, de allí llegamos nosotros, del poniente; y otra donde está Dios. Por consiguiente había cuatro Tulanes ¡oh hijos nuestros!, Así dijeron. Del poniente llegamos a Tulán, desde el otro lado del mar; y fue a Tulán a donde llegamos para ser engendrados y dados a luz por nuestras madres y nuestros padres, Así contaban”. (Texto Completo).

 

En esta tradición indígena maya escrita en idioma kaqchikel fueron asentadas las claras referencias de la procedencia de los ancestros kaqchikeles, dejando en evidencia su llegada a las nuevas tierras por mar desde el poniente, es decir el oeste. En los Anales de los Xahil también se hace la referencia de estos 4 lugares de la “abundancia”. ¿Cuál sería esa tierra madre de la cual llegaron, ubicada donde se esconde el sol? ¿Podríamos pensar en un poblamiento americano en tiempos de Mu / Atlántida?. Y es importante hacer esta mención porque se habla de un poblamiento normal que no fue inducido por ninguna catástrofe aparente.

 

Si revisamos el Popol vuh:

 

“Hallábanse todas las tribus temblando y tiritando de frío cuando llegaron a donde estaban Balam Quitzé, Balam Acab, Mahucutah e Iqui Balam. Grande era la aflicción de sus corazones y tristes estaban sus bocas y sus ojos. En seguida llegaron los suplicantes a presencia de Balam-Quitzé, Balam Acab, Mahucutah e IquiBalam. -¿No tendréis compasión de nosotros, que solamente os pedimos un poco de vuestro fuego? ¿Acaso no estábamos juntos y reunidos? ¿No fue una misma nuestra morada y una sola nuestra patria cuando fuisteis creados, cuando fuisteis formados? Tened, pues, misericordia de nosotros!, dijeron.” (Texto Completo).

 

Es excelente esta referencia ya que si hablamos, como mencionamos anteriormente, de un poblamiento americano (en tiempos anteriores al diluvio) desde “las tierras de la abundancia”, notamos que algunas tribus venían en suplica de calor y sustento a los “semidioses”. Evidentemente las migraciones causaron una expansión en diferentes regiones del continente americano, ya que si se lee con detenimiento este capítulo del Popol Vuh, también se distingue que las lenguas entre las tribus eran diferentes y se hacen repetidas alusiones al frío extremo.

 

¿De qué morada o patria en común hablaban? ¿Sería su antigua tierra Mu, la que se situaba en el poniente? ¿Por qué tenían tanto frio? ¿Acaso venían escapando de la extrema helada? Como mencionamos anteriormente es muy llamativo este hecho, porque nos daría un claro indicio de que durante el período glacial ya existía el hombre en América y confirmaría las migraciones prediluvianas.

 

Tomemos esta interesante referencia del Título de Totonicapán hecha por la Wikipedia:

 

“Al igual que el Popol Vuh, el Título de Totonicapán describe cómo los ancestros de los k’iche’ viajaron desde un lugar mítico denominado Siete Cuevas, Siete Barrancos a otro lugar llamado Tulán Suywa con el fin de recibir sus dioses. De Tulán Suywa los ancestros viajaron al oeste por mar hacia el altiplano de Guatemala. […] En el Título de Totonicapán, se utiliza esta última versión en la cual Paxil Cayala y Tulán Suywa son fusionados en el mítico lugar de origen. Este lugar se describe como el paraíso terrestre y es denominado Wuqub’ Pek Wuqub’ Siwan, Siwan Tulan (Siete Cuevas, Siete Barrancos, Palacio Barranco). El Título de Totonicapán relata que los primeros ancestros de las «siete naciones» eran poderosos nawales (hechiceros) que viajaron por el agua desde Tulán Siwan. La mención del paraíso y del «verdadero Sinaí», y la ubicación de Tulán, en el este, al otro lado del mar, parecen mostrar la influencia de las creencias cristianas en el texto. Tulán se identifica en el texto como un lugar de oscuridad.”

 

Aztecas saliendo de las 7 cuevas

 

En esta descripción también es llamativo como la propia Wikipedia menciona que el texto puede tener una clara influencia (y yo agrego manipulación) cristiana ya que se cambia de ubicación de oeste a este a la “tierra de la abundancia” (y no sería precisamente la Atlántida) y también se hacen referencias a ubicaciones geográficas post conquista. Lo más importante es remarcar que las distintas tradiciones orales hablan de un mismo origen en esa tierra prometida en tiempos remotos o antediluvianos (a mi entender) revelándonos posiblemente una América por demás antigua.

 

El investigador ecuatoriano Manuel Palacios en su libro “Amerika Prohibida” realiza un muy buen estudio de las tradiciones orales, las crónicas de la conquista y por sobre todo un trabajo arqueo-lingüístico comparativo, tratando de verificar la afinidad de los vocablos lexicales de la lengua nativa shuar (zona suroriental de Ecuador) con el magyar (lengua de la etnia húngara), incluyendo expediciones a la cueva de los tayos, siguiendo los pasos del explorador húngaro-argentino Juan Móricz. En sus teorías menciona la etnia de los “shillis” como los precursores americanos y el linaje Kara de los primeros Incas como Manco Capac.

 

Palacios rescata una tradición oral de su tierra natal referente al “lugar de origen” de los pueblos allí establecidos:

 

“Otro de los mitos que he logrado recuperar a través del conocimiento contenido en las palabras y el estudio de etimología, es el de Chipipe, topónimo ancestral de la zona donde crecí, Salinas, y en el cual se encierra el origen de la “raza roja”, en la isla roja o MU ya que “Chi” en shillipanu es árbol y Mu es rojo, e indicativo de achiote. “Pi” o “Bi” es agua, emerger y “Pe”: período lunar. […] de acuerdo a la cosmovisión Kara, podríamos interpretar que la tierra ancestral tiene un origen prediluviano, sin indicar necesariamente que éste deba tener relación con el diluvio conocido. […] El origen de la raza roja estaría vinculado al derramamiento de savia luego del ataque del ser totémico (Biyau) asociado al rayo, así que podríamos especular que se está refiriendo a la conformación de islas volcánicas por acción de fenómenos naturales. Como los Karas, según mi interpretación del relato de Giovanni Anello Oliva, […] desembarcaron en la zona geográfica de Karakes (Actual bahía de Caráquez) y luego se movieron hacia Sumpa (Actual Salinas), es lógico que llevaran consigo el mito del origen, y a la montaña más prominente de la zona, y asentamiento ancestral de los pueblos pesqueros hasta la década de los 70, se la haya bautizado con el nombre de Chipipe. La cosmovisión aporta, que luego de muchas lunas (grandes períodos lunares), la “tierra roja” empezó a hundirse, y solo quedó a flote su extremo oriental, correspondiente a la actual Sudamérica.

 

En este extracto, recogemos otra mención de esa tierra desaparecida. Pero en este caso el repoblamiento americano se habría efectuado luego del diluvio. En cuanto al extremo oriental que ha sobrevivido a la catástrofe se hace alusión a Sudamérica aunque personalmente me hace cierto ruido la Isla de Pascua (en mi interpretación), inevitablemente relacionada con las culturas precolombinas, cuestión que veremos más adelante.

 

Quinto Sol

Resulta imposible pasar por alto la idea relatada en muchas de las leyendas acerca de ciclos de vida, de eras de existencia humana. Los Meshicas y los Incas hablaban del “quinto sol”, marcando que la tierra había pasado por cinco etapas diferentes desde su creación. Sin duda, y tomando estos datos volveríamos a hablar de la existencia del hombre americano en tiempos remotos.

 

Siguiendo con lo postulado, el reconocido investigador Andreas Faber-Kaiser nos brinda en su artículo “Los amigos voladores de los indios Hopi” otra interesante historia:

 

“Kasskara y los siete mundos. De acuerdo con la tradición hopi, la historia de la Humanidad está dividida en períodos que ellos denominan «mundos», los cuales están separados entre sí por terribles catástrofes naturales: el primer mundo sucumbió por el fuego, el segundo por el hielo y el tercero por el agua. Actualmente vivimos en el cuarto mundo. Y en total, la Humanidad deberá recorrer siete. No siendo comprobables históricamente los dos primeros mundos, la memoria tribal de los hopi se remonta a la época del tercer mundo, cuyo nombre era Kasskara. Este era el nombre, en realidad, de un inmenso continente situado en el actual emplazamiento del océano Pacífico. Pero Kasskara no era la única tierra habitada. Existía también el «país del Este». Y los habitantes de este país tenían el mismo origen que los de Kasskara.”

 

¿Claras referencias a Mu, Atlántida y el cataclismo?. Una vez más el origen del hombre americano se relaciona con estos datos. Lo más increible, resulta ser el nombre de esta desaparecida tierra, denominada Kasskara. La grafía “KARA” se hace presente en el nombre de esta misteriosa isla y curiosamente, los Karas serían los primeros en llegar a las costas del Ecuador en tiempos remotos (Actual bahía de Caraquéz) dando inicio a un nuevo reino, según las crónicas de Juan de Velasco. Este cronista ignoraba la procedencia de los Karas.

 

Zecharia Sitchin realiza unas notables referencias acerca de estas “eras” en su libro “Los reinos perdidos”:

 

“todas las civilizaciones del Viejo Mundo tenían recuerdos de épocas pasadas, de eras en las que los dioses reinaban solos, seguidos por semidioses y héroes y, más tarde, sólo por mortales. […] Montesinos se encontró con estas ideas en la tradición popular colectiva de Perú, confirmando los informes de otros cronistas de que los incas creían que la suya era la Quinta Era o Sol. La Primera Era fue la de los viracochas, unos dioses que eran blancos y con barba. La Segunda Era fue la de los gigantes; algunos de ellos no eran benévolos, y hubo conflictos entre los dioses y los gigantes. Después vino la Era del hombre primitivo, de los seres humanos aculturizados. La Cuarta Era fue la era de los héroes, hombres que eran semidioses. Y después llegó la Quinta Era, la era de los reyes humanos, de los cuales los incas fueron los últimos del linaje. […] El problema que tienen los expertos con la historia y la cronología de Montesinos no es, por tanto, el de la escasez de claridad, sino su conclusión de que la realeza y la civilización urbana comenzaran (en Cuzco) casi 3.500 años antes de los incas. Aquella civilización, según la información que amasara Montesinos y aquellos sobre los que basó su trabajo, disponía de escritura, incluyó la astronomía entre sus ciencias y tuvo un calendario lo suficientemente largo como para requerir unas reformas periódicas.”

 

Representación de los Gigantes

“Los relatos incas que reunió Montesinos atestiguaban que, mucho antes que la más antigua dinastía inca, había existido un antiguo imperio. Tras un período de crecimiento y prosperidad, unos fenómenos repentinos asolaron el país: aparecieron cometas en los cielos, la tierra tembló con los terremotos, se iniciaron las guerras. El soberano que reinaba en aquel momento abandonó Cuzco y llevó a sus seguidores a un lugar apartado, a un refugio en unas montañas llamadas Tampu-Tocco […] Y fue durante esta calamitosa época cuando se perdió el arte de la escritura. Pasaron los siglos. […] Concluyó que Cuzco había sido realmente abandonada antes de que la dinastía inca reinstaurara la realeza en la capital. Montesinos creía que, durante el tiempo de abandono de Cuzco, habían reinado 28 reyes desde un refugio secreto en las montañas llamado Tampu-Tocco. Y, antes de aquello, había existido de hecho un antiguo imperio que tuvo a Cuzco por capital. Allí se sentaron en el trono 62 reyes; de ellos, 46 fueron reyes-sacerdotes y 16 fueron soberanos semidivinos, hijos del dios Sol. Y, antes de todo aquello, los mismos dioses habían gobernado el país. Se cree que Montesinos había encontrado una copia del manuscrito de Blas Valera en La Paz, y que los sacerdotes jesuitas le permitieron hacer una copia. También se basó en gran medida en los escritos del padre Miguel Cabello de Balboa, cuya versión relataba que el primer soberano, Manco Capac, no había llegado a Cuzco directamente desde el lago Titicaca, sino desde un lugar secreto llamado Tampo-Toco («lugar de descanso de las ventanas») […] En el reinado del duodécimo Capac, llegaron a Cuzco las noticias del desembarco en la costa de «unos hombres de gran estatura, gigantes que poblaron toda la costa», que disponían de herramientas de metal y estaban arrasando la tierra. Después de un tiempo, comenzaron a entrar en las montañas; afortunadamente, provocaron la ira del Gran Dios y éste los destruyó con un fuego celeste. […] Tampu-Tocco; aquél era el lugar donde, desde una cueva, partió la primera pareja semidivina para fundar el imperio andino. Cuando el muchacho alcanzó la edad adecuada, se le proclamó como primer monarca de la dinastía de Tampu-Tocco, dinastía que se prolongaría durante casi mil años, desde el comienzo del siglo n hasta el XI d.C. Durante todos aquellos siglos de exilio, los conocimientos fueron disminuyendo y la escritura se olvido. […] Un elemento clave en la presentación de Montesinos es la existencia de un antiguo imperio, de un linaje de reyes en Cuzco que finalmente se vieron obligados a dejar la capital y a buscar refugio en un apartado lugar de las montañas llamado Tampu-Tocco.“

 

Templo de las tres ventanas – Machu Picchu

 

En esta referencia a la crónica de Montesinos, en forma resumida por nosotros (y mucho más completa en el libro de Sitchin) se denota que el imperio Inca es mucho más antiguo de lo que se cree. Según este relato, hubo varios ciclos y eras donde convivieron diferentes humanidades, entre ellas gigantes, dioses blancos y semidioses; buenos o malos, ahí estuvieron al parecer. Al avecinarse un cataclismo, una parte de la población nativa se refugió en una sagrada montaña (Tampu-Tocco) donde resguardaba los antiguos y sagrados conocimientos. Cuando la calma se hacía presente, volvían a su lugar original y así mantenían viva y latente a la humanidad a través de los siglos y las eras. Al parecer esto no era gratuito y se hace mención que en varias ocasiones se pierden muchas cosas como la escritura tras el nuevo comienzo. Lo más llamativo es que queda en evidencia que estas humanidades habrían convivido con gigantes, y hombres poderosos en calidad dioses o semidioses, teniendo los primeros, herramientas y una avanzada tecnología (antediluviana) para la construcción.

 

Según los estudios y descripciones realizadas, Tampu-Tocco sería una montaña más que conocida… Así lo remarca Sitchin en “Los reinos perdidos”: “Bingham no estaba buscando Tampu-Tocco cuando puso en marcha ésta, su primera expedición; pero después de volver una y otra vez y de las exhaustivas excavaciones que se realizaron durante más de dos décadas, llegó a la conclusión de que Machu Picchu era en realidad la perdida capital provisional del Antiguo Imperio.”

 

Teniendo estas referencias podríamos detenernos en el punto tecnológico, ¿Cómo explicamos los muros de bloques poligonales Incas? ¿Y los distintos tipos de construcciones en Machu Picchu? ¿Pudieron estar relacionados los gigantes que se metieron en las montañas y sus herramientas de metal para este cometido? Es un hecho que se han encontrado restos óseos de gigantes en la zona de Loja – Ecuador, por dar un ejemplo.

 

Aquí es donde la ciencia no puede explicar los polígonos, los ángulos rectos y la precisión en las construcciones ciclópeas y caprichosas de lugares como Tiahuanaco, Puma Punku, Cuzco o Sacsayhuaman, esbozando la teoría de la vitrificación por dar una opción plausible en la confección, sin olvidarnos tampoco de lugares sagrados como Marcahuasi u ollantaytambo y sus maravillosas formaciones en la roca. ¿Este fue el hombre “primitivo” americano?. Esto no parece convencer a muchos.

 

Muro Poligonal Inca (¿Posible técnica de vitrificación?)

Por lo tanto debemos validar la posibilidad de que los Incas hayan encontrado muchas construcciones avanzadas anteriores en estos lugares sagrados, reacondicionándolas a su manera para establecerse en el lugar. El gran investigador Daniel Ruzo, uno de los grandes decodificadores de Marcahuasi, nos dice acerca de los muros imposibles: “Sus muros milenarios son los legados de una cultura heredada después del diluvio por los patriarcas: la cultura de los huancas, que salieron de la piedra después del cataclismo. La caverna de piedra les salvó la vida y por ello se titularon huancas qué significa piedra”. “Al final de cada edad debe salvarse el único tesoro, la sangre del hombre”.

 

Prosiguiendo con los pétreos misterios andinos, no podemos dejar de mencionar al menos en pocas palabras, los inquietantes bloques desparramados de Puma Punku, como si alguna catástrofe hubiese sido la causa de aquellas ruinas. Se sugiere que parte de la ciudad había sido construida como un puerto, con sus muelles y dársenas. Pero ¿un puerto a 15km de lago Titicaca?. Esto no tendría sentido si no tomamos en cuenta que antes de este cambio planetario las aguas podrían haber estado a orillas de este puerto. De hecho, el agua del lago Titicaca es ligeramente salada, ¿Pudo haber sido el Titicaca parte de un océano desaparecido?.

 

Arthur Posnansky (arqueólogo y escritor de la clásica obra “Tihuanacu, la cuna del hombre americano”) en su teoría alternativa mencionaba que luego del diluvio (aproximadamente 11000 a.C.) las aguas del lago disminuyeron alejando a Tiwanaku (y los muelles de Puma Punku) de la costa, que tan importante era para la economía de la región. Sea cual fuere la teoría, es muy probable que por alguna causa (diluvio – inundación) haya cambiado la conformación geológica de este terreno.

 

Aún nos queda mucho por dilucidar en este vasto océano de información referida al hombre americano. Por el momento no formularemos ninguna conclusión, pero hagamos un tiempo para procesar la primera parte de estos conceptos y repreguntarnos, al menos, sobre la historia del origen que nos han contado. Creo al menos, que muchos de nosotros repatriaremos el interés y reconocimiento que América merece.

 

Continuará…

 

Mariano Mancini

 

 

 

 

Refencias bibliográficas (Parte I y II)

 

  1. Anales de los Xahil
    Referencias Online: Anales de los Xahil (Google Books)
  2. BERLITZ, Charles; (1974) “Misterios de los mundos olvidados”, Editorial Bruguera
  3. MORICZ, Juan; (1968) “El origen americano de los pueblos europeos”, La Asociación de Estudios Históricos, Guayaquil, Ecuador
  4. PALACIOS VILLAVICENCIO, Manuel; (2014) “Amerika Prohibida”, Ediciones Hirana Padme
    Referencias Online: https://tayoscave.wordpress.com/
  5. PLATANEO, Mónica Liliana; (1978) “America y el misterio de los orígenes”, Colección Cuarta Dimensión, Cielosur Editora, Buenos Aires, Argentina
  6. RODRÍGUEZ SOTOMAYOR, Ruth; (2013) “El mensaje oculto de los libros líticos andinos: El origen de los arios está en Preamérica”, Editorial Liber Factory
  7. SITCHIN, Zecharia; (1990) “Los Reinos Perdidos” Ediciones Obelisco
  8. Wikipedia
    Referencias Online: Teoría del Poblemiento TempranoDiluvio UniversalExtinción MasivaMu (Continente Perdido)Anales de los CakchiquelesPopol VuhTítulo de Totonicapán
  9. Entrevistas de Youtube a Hector Burgos Stone.
  10. Entrevistas de Youtube a Ruth Rodríguez Sotomayor.
  11. Fuente Magna y Monolito Pokotia – Escritura Cuneiforme en Bolivia – Primera Parte
    Referencias Online: http://cronicasubterranea.blogspot.com.ar/2010/05/fuente-magna-y-monolito-pokotia.html
  12. Ruth Rodríguez Sotomayor – América Cuna de Razas-Entrevista Exclusiva – Parte Final
    Referencias Online: http://cronicasubterranea.blogspot.com.ar/2011/07/ruth-rodriguez-sotomayor-america-cuna.html
  13. Science News
    Referencias Online: https://www.sciencenews.org/sn-magazine/april-9-1966
  14. Magyars & Móricz
    Referencias Online: http://www.goldlibrary.com/magyars_moricz_s.html
  15. Tesoros de México: Códices Mixtecos, Aztecas y Mayas que Sobrevivieron a los Conquistadores
    Referencias Online: https://www.ancient-origins.es/artefactos-escritos-antiguos/tesoros-m%C3%A9xico-c%C3%B3dices-mixtecos-aztecas-mayas-que-sobrevivieron-los-conquistadores-002665
  16. La variación de la inclinación del eje de rotación de la Tierra
    Referencias Online: http://cambioclimaticoenergia.blogspot.com.ar/2010/05/la-variacion-de-la-inclinacion-del-eje.html
  17. Memorial de Sololá
    Referencias Online: http://americaindigena.com/s8docs.htm
  18. Popol Vuh
    Referencias Online: http://www.artehistoria.com/v2/contextos/11721.htm
  19. Los amigos voladores de los indios Hopi
    Referencias Online: http://andreas.faber.cat/articulos/extraterrestres/los-amigos-voladores-de-los-indios-Hopi/
  20. Rongorongo: uno de los últimos enigmas de Rapa Nui
    Referencias Online: http://alexguerraterra.blogspot.com.ar/2012/07/rongorongo-uno-de-los-ultimos-enigmas.html
  21.  

 

Mariano Mancini

Mariano Mancini

Diseñador Gráfico, entusiasta apasionado sobre el fenómeno OVNI, las civilizaciones desaparecidas y los enigmas arcanos de la humanidad. Buscador de respuestas a lo inexplicable. Creador de Red Indo.